Nuestro pueblo se está haciendo conocido a nivel nacional por la pelea que sostenemos contra las eléctricas, exigiéndoles el pago de derechos por las torres de alta tensión y otras instalaciones que mantienen en montes y terrenos de titularidad municipal.
La cosa está clara: mientras las eléctricas eran de titularidad pública no había nada que alegar porque utilizase los espacios públicos, para bien de todos. Pero cuando se han privatizado las eléctricas y sus beneficios son privados, ¿qué razón hay para que se mantenga la gratuidad en el uso de los recursos comunes?
Así lo contaba el otro día Diario de León, en una reseña que no por repetida es menos interesante:
Ya va una docena de veces que la justicia nos da la razón y condena a Fenosa a pagar más de medio millón de euros, pero las eléctricas, que se consideran las dueñas absolutas del país (y sus razones tienen, a juzgar por los vasallos que contratan como consejeros), siguen mareando la perdiz para no pagar. Hasta ahora han visto que pueden hacer lo que quieran , y no van a ceder en un precedente tan grave para ellas como este.
¿Y qué lo que se juega aquí? Por supuesto no es medio millón de euros, que a ellos no les entra siquiera en la categoría de chocolate del loro, sino el precedente de ser ellos por una vez los que paguen en vez de poder cobrar por todo, a quien quieren, cuando quieren, y como les da la gana.
Lo que se ventila aquí es si se mantiene o no la ley del embudo, esa ley que estipula que todo lo suyo lo tenemos que pagar y que todo lo nuestro es de balde, se usa a voluntad y por la cara.
Lo que se pelea, en suma, es si las eléctricas, al pasar de públicas a privadas, siguen teniendo derecho a utilizar el patrimonio público como si fuese suyo, mientras los beneficios, los reparten solamente entre sus accionistas.
Por eso, se gane o se pierda, salga bien o mal la iniciativa, recurran los electrocalambrosos al tribunal de Brusela o al del Fuero Juzgo, creo que todos los ciudadanos de bien tenemos que apoyar a este ayuntamiento por la iniciativa.
Y si nos joden, pues mala suerte, pero al menos que no sea con sonrisa y por gusto.
Javier Pérez
P.D: Ahora que al fin puedo escribir de nuevo, doy las gracias a todos y especialmente a Fidel, por la información sobre el glorioso Magosto y el concierto de la semana pasada de la Coral de Valbuena. Queda pendiente repetir el artículo que se perdió sobre el magosto.







